El proyecto Bicis para la Vida by ŠKODA se desplazó este fin de semana hasta la localidad cántabra de Ontón, en el municipio de Castro Urdiales, para materializar la donación de quince bicicletas a la Asociación Cantabria por el Sáhara, una organización sin ánimo de lucro que viene trabajando desde hace cerca de veinte años para mejorar las condiciones de vida del pueblo saharaui.

Con esta nueva cesión de material, Cantabria por el Sáhara incorporará la práctica del deporte de la bicicleta entre las actividades que le propone cada verano a los jóvenes saharauis, con edades comprendidas entre los ocho y los doce años, que se alojan durante dos meses en el Albergue Juvenil ubicado en el barrio de Talledo de Ontón.

Esta residencia, por tercer año, y gracias a la cesión de Cruz Roja, es gestionada por la asociación de cara a poder desarrollar el programa ‘Vacaciones en Paz’, con el que se busca desde 1979 que los jóvenes, según especifica el programa, «disfruten de unas cortas vacaciones, alejados de la extrema dureza de las altas temperaturas del verano en el desierto».

“El volumen de acogidas en hogares particulares ha bajado mucho y por eso un grupo de personas de Castro Urdiales decidimos poner en marcha esta iniciativa para proseguir con el programa ‘Vacaciones en Paz’”, explica José Luis Aranburu, de la Asociación.

“Los chicos, diez jóvenes, se quedan en el albergue junto a un equipo de monitores y disfrutan de dos meses lejos de las altas temperaturas del desierto, haciendo múltiples actividades, realizando talleres, visitas,… Gracias a esta donación, las bicicletas se incorporan a a ese programa de actividades. Es de agradecer que un deportista como Alberto Contador se involucre a través de su fundación en apoyar actividades como ésta y desde aquí queremos darle las gracias”, prosigue.

Esta donación es la segunda que recibe Cantabria por el Sáhara desde Bicis para la Vida by ŠKODA. A finales de febrero, en el marco de un gran envío de material a los campamentos de refugiados de Tinduf, la institución cántabra gestionó la recepción de 140 bicicletas de todos los tipos y tamaños, muchas de ellas para niños, que fueron enviadas a suelo argelino.