Eva y Paula, nombres ficticios, intercambian impresiones. “A mí me ha gustado más montar en bici”, dice una de ellas. “La práctica de mecánica ha sido muy interesante”. “Pues a mí me han gustado las dos”, se suma a la conversación Ainhoa, que confiesa que suele practicar de vez en cuando la bicicleta. A pocos metros, Ramón ultima con una llave allen alguno de los ajustes que les ha pedido, tras una pequeña charla de presentación, el profesor. “¿A qué ahora está bien?”, dice señalando el manillar que acaba de apretar, cree, de forma inamovible.

Pero el maestro hoy no es Laureano Nonídez, quien imparte la asignatura de Tecnología y ahora es uno más entre la concurrencia. El profesor es Armando Ortego, responsable del Service Course de todas las estructuras deportivas de la Fundación Alberto Contador, quien les muestra algunos trucos y les instruye en algunas particularidades que tienen que tener siempre en cuenta cuando se enfrenten a una bicicleta, ya sea de montaña o de carretera. Para sorpresa de Ramón, Ortego es capaz de mover el manillar: no estaba tan bien asegurado como a priori podía parecer.

En el marco de un acuerdo de colaboración de la Fundación Alberto Contador con el colegio Sagrada Familia de Urgel de Vallecas, un grupo de estudiantes de segundo curso de la E.S.O. viajaron este jueves a la localidad madrileña de Pinto para, divididos en dos grupos, y a su vez subdivididos en equipos de trabajo, asistir a un taller práctico de reparación de bicicletas y también, guiados por el profesor de Educación Física Diego Olmedo, afrontar una pequeña salida en bicicleta con algunas de las monturas ya reparadas que aguardan un nuevo destino y una nueva vida. El primero, en las instalaciones donde se recogen y custodian las monturas de Bicis para la Vida by Skoda. El segundo, con su epicentro en el Parque Juan Carlos I y caminos cercanos.

A Paco Romero, responsable de Bicis para la Vida by Skoda, le gusta decir que éste es un proyecto de 360 grados. Una iniciativa polifacética que va mucho más allá de la captación de bicicletas en desuso y su reparto entre colectivos o comunidades desfavorecidos o en riesgo de exclusión. También puede ser un medio educativo, una herramienta para despertar nuevas sensibilidades; un estímulo de vertebrar diferentes campos e interconectarlos en aras de la promoción de un mañana mejor. Una meta ambiciosa, pero también sensata y posible.

De la mano del colegio Sagrada Familia de Urgel y de su programa educativo del curso vinculado a los mecanismos, la reparación y mantenimiento de las bicicletas se ha convertido en una materia de estudio con teoría y práctica. Y un trasfondo solidario: el centro educativo capta bicis que los propios alumnos repararán y entregarán en los próximos meses a Bicis para la Vida by Skoda. El de esta semana ha sido el primer contingente de alumnos que ha afrontado la experiencia presencial de las prácticas de tecnología y una actividad de educación física en otro entorno extraescolar; en los próximos quince días se repetirá la experiencia con otras clases involucradas.