El proyecto Idemticos, la iniciativa de la Fundación Contador con la que busca el fomento de la práctica del ciclismo entre personas con diversidad funcional, comienza a recibir a sus primeros usuarios después de una mejora de una situación sanitaria que hasta ahora ha mantenido las actividades en un obligado stand-by. Esta semana está prevista la puesta en marcha de algunas experiencias que, entre otras instituciones y firmas, como Cofidis, el centro comercial Plaza Éboli o la Fundación Seur, no hubieran sido posibles sin el asesoramiento de la Federación Madrileña de Ciclismo.

La FMC es una de las instituciones que más decididamente vienen trabajando en la promoción del ciclismo entre personas con las deficiencias elegibles por la Unión Ciclista Internacional. Al frente de esta disciplina se encuentra actualmente Begoña Luis Pérez. La madrileña, fisioterapeuta, aporta una visión muy enriquecedora sobre las bondades de este deporte en este campo de acción. “Para nosotros, como Federación, cualquier iniciativa de un equipo, un club u otra institución que promueva y fomente la práctica del ciclismo inclusivo y del ciclismo adaptado nos parece maravillosa y siempre la vamos a aplaudir”, destaca. En un año tan intenso como 2020 se tramitaron 186 licencias a nivel nacional, de las que 25 estaban radicadas en Madrid.

Luis es la seleccionadora autonómica y su experiencia laboral en el campo del ciclismo adaptado, muy dilatada, se inicia en 2008. A nivel nacional es una de las personas que más y que mejor conocen esta disciplina. “A mí el ciclismo adaptado me enganchó por la visión del poder terapéutico que también tiene, sin ninguna duda, la bicicleta. Se habla mucho de una actividad como la natación, que incluso recibe prescripción médica, o de la hipoterapia. Pero lo cierto es que la bici, un medio de fácil acceso, tiene un gran potencial en este campo. Desde un punto de vista terapéutico creo que el ciclismo es una actividad altamente recomendable. El ciclismo adaptado aporta una terapia a nivel motriz y otra a nivel psicológico”, explica.

“Creo que no hay nada más bonito que proponerle a una persona un objetivo, sea el que sea. Desde acabar una competición o afrontar una determinada prueba a, simplemente, pelear por una medalla o por un podio. Ese objetivo es darle una oportunidad muy grande, muy valiosa. Cuando veo una persona con una discapacidad realmente veo una oportunidad, una oportunidad de darle a esa persona un objetivo. La sociedad desgraciadamente no está adaptada para estos colectivos, no de forma plena; pero sobre una bicicleta se sienten rápidos, ágiles, pueden lograr un punto de cansancio e incluso una satisfacción personal que en su vida diaria no tienen tan al alcance. Una bicicleta para una persona con motricidad afectada es algo que le hace sentir unas sensaciones que es algo que enseguida se nota en el brillo de sus miradas o en cómo se iluminan sus rostros”, concluye.