Clara, nombre ficticio, bromea con Sandra, ídem, después de haberle dado los últimos ajustes a la bicicleta que, junto a su compañero David, también nombre figurado, están manipulando entre todos para darle la última puesta a punto. “¡No sé si me atrevería a tocar ese freno después de arreglarlo tú!”, sonríe la primera en tono de chanza. “Lo he dejado perfecto”. “Va a cambiar mejor que antes”, aporta su compañero.

Los tres, estudiantes de segundo de la ESO del madrileño Colegio Sagrada Familia de Urgel, forman parte del penúltimo de los grupos que, durante tres días, entre el martes y el jueves de esta semana final de noviembre, han acudido a la sede del proyecto Bicis para la Vida by ŠKODA para llevar a cabo las sesiones prácticas del proyecto educativo vinculado con el mundo de la bicicleta que tiene lugar en este centro educativo vallecano.

Divididos por grupos, las chicas y chicos de segundo de la ESO han recibido una clase práctica, impartida por los mecánicos de la Fundación Alberto Contador Armando Ortego y Víctor Aguado. Ambos han supervisado posteriormente las evoluciones de los chavales, separados en pequeños equipos de trabajo, cuando han tenido que arreglar y poner a punto los freno y el cambio de varias bicicletas, así como regular algunos de sus componentes.

De manera paralela, otro grupo de estudiantes tenía la oportunidad de afrontar una pequeña salida en bicicleta con salida y llegada en el Parque Juan Carlos I de la localidad madrileña de Pinto en la que podían probar bicicletas que han sido puestas a punto por los miembros de la AMP de Pinto. Dos de sus integrantes también estaban presentes en unas sesiones prácticas donde contaban con mayor profundidad en qué consiste su labor o las bondades que les aportan esta colaboración fundamental en el desarrollo de Bicis para la Vida by ŠKODA.

Estas jornadas prácticas le han dado continuidad al trabajo iniciado semanas atrás con las charlas impartidas en el centro por Paco Romero, responsable de Marketing y de Relaciones con los Medios, Félix García Casas, mánager de los equipos de la Fundación, Mario Sánchez, técnico de Responsabilidad Social en la AMP, y César Correa y Gonzalo Gómez, miembros de la AMP y colaboradores habituales. “Ha sido muy divertido, es una forma mucho más llevadera de recibir clase y hemos aprendido mucho. ¿Lo que más me ha gustado? Las prácticas han estado muy bien pero el otro día nos pusieron el documental y ver dónde van las bicis impresionaba”, concluía Sandra.